Siempre he creído que las cosas sucedían por una razón. Y a la larga, he podido comprobarlo con mis propios ojos. Historia de cómo una persona cruzó la calle sin mirar, un coche la atropelló, y gracias a eso descubrió que amaba la vida. Blablabla, etc, etc.
Ven a romper las ventanas, ven a gritar como antes.
Pero ahora hay algo inconcluso. Algo cuya razón NO veo. O tal vez sí, y me resisto a creerla, ¿quién sabe? Pero no debería preocuparme, tengo mucho tiempo y una gran cantidad de quehaceres pendientes que pueden distraerme hasta que llegue la repuesta. O tal vez no llegará.
Transparente cobardía, o mala suerte tal vez.Y ahora guardo mi pretérito imperfecto y le doy un expediente, mi presente efervescente también.
Me acuerdo de Isabel Marcos. ¿Sabes lo que decía? Tengo cosas pendientes. Y, a riesgo de caer en la redundancia, son como pendientes que cuelga de mi oreja. Cada uno tiene un peso diferente.
Reaccionar y saber qué decir.
El que más me pesa ahora mismo es devolverte sana y salva.
Así que yo, tengo "pendientes" no resueltos todavía. Tal vez este se quedará en la caja.
Mezclada en sueños, tú, los dos insomnes.
Voy a romper las ventanas. (?)
Esbozado por Denitsa Aneva Ivanova a las 17:23 0 arañazos
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La parábola del tonto.
Expetación. Ansiedad. Espera, esperanza. A ver que pasa. Y ver lo que no pasa. Todo apunta a una especie de comienzo de un nuevo ciclo. Entonces, entonces... ¿sólo había que sanear? ¿y yo qué? ¿era alguna clase de prueba? ¿para escarmentar? Pues no escarmiento, no, eso desde luego. Sería muy acertado si alguien dijera que la vida es como una una recopilación de cuentos no terminados .Un montón de "érase una vez" pero ningún "colorín colorado". Aunque nadie vaya a decirlo.
Todos, yo la primera, olvidamos. Es un don, supongo. No olvidamos lo que deberíamos, ni lo que queremos, ni lo que nos conviene, pero olvidamos, eso siempre. Amontonamos los recuerdos en cajas, los numeramos con fechas, las subimos al desvan y fin.
Mucho tiempo después nos damos una vuelta por ahí, y resulta ser realmente sorprendente. Pensamos, pienso: "¿De verdad sucedió así?", "¿fue antes o después?", "¿porqué no aproveché la oportunidad?" e "hice lo correcto. Si no, hoy no podría estar aquí. No me arrepiento". Cuando me doy cuenta de que algún día habré olvidado instantes preciosos, me pongo triste. Tengo más derecho que nadie a conservarlos, es mi vida. Pero, ¿quién elige?
Si pudieses elegir un poder "mágico" ¿Cuál sería? Volar, leer mentes, ser invisible... El mío sería la memoria absoluta. Recordaría todos y cada uno de los instantes vividos, todos los datos almacenados, la informmación recibida, los momenots exactos... TODO. Lástima que no pueda ser.
Esbozado por Denitsa Aneva Ivanova a las 16:26 1 arañazos
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